La idea de convocar a una Constituyente ronda hace varios días en sectores políticos y académicos, pero se concretó la semana pasada, cuando la senadora Viviane Morales radicó un proyecto de ley que pide este mecanismo para hacer una reforma integral a la justicia, es decir, solo al contenido del título VIII de la Constitución del 91.
Propone cambiar la manera como se terna al procurador, el juzgamiento de los aforados y las funciones electorales de la rama judicial. En diálogo con EL COLOMBIANO dijo que haber impulsado el fallido referendo contra la adopción gay no la hace homofóbica, cuestionó la consulta anticorrupción de los Verdes y explicó por qué genera resistencia entre algunos líderes de su partido.
¿Con usted resurgiría el voto ideológico y religioso que primó en el pasado?
“No sé a qué se refiere con la expresión voto ideológico religioso. Créame que no es una categoría precisa para reflexionar. Ahora, si lo que usted quiere decir es un voto que tenga en cuenta los valores fundacionales de una sociedad justa, solidaria y democrática, entonces sí quiero buscar la activación consciente de ese tipo de conducta electoral que derrote al voto de la mermelada y de la ignorancia”.
¿Cómo se siente de ser calificada como la más conservadora del Partido Liberal?
“Si lo que me pregunta es si quiero volver a traer al Partido las banderas democráticas y del pueblo que enarbolaron Uribe Uribe, Gaitán y Galán, entonces sí soy la abanderada del rescate de la historia trascendental del Partido Liberal. Si ser moderno es ser neoliberal, entonces no soy neoliberal, que sí es la línea más retardaría y regresiva y fue la que votó la pasada Reforma Tributaria, la venta de Isagén y, en general, ha pasado de agache con los actos de corrupción de este Gobierno”.
¿Usted representaría los ideales liberales en una campaña presidencial?
“Representaría, no. Soy la que mejor los represento, si se entiende por ideales liberales el respeto de los valores democráticos y la construcción de políticas que prioricen la defensa de las causas justas de las mayorías de la sociedad”.
Tiene resistencia dentro de algunos sectores de su partido. ¿Cuáles? ¿por qué?
“Sí, por ejemplo la resistencia de Horacio Serpa, por mis críticas constantes al arrodillamiento a todo lo que propone el Gobierno; la de Juan Fernando Cristo, por mi oposición decidida al manejo clientelista y amermelado de las relaciones del Gobierno con la bancada liberal y en general con los congresistas; de Humberto de La Calle, por mi denuncia a las mentiras en el proceso de paz y aquellas con que ha manejado su militancia liberal”.
¿Por qué pidió hacer una constituyente? ¿Qué riesgos tendría esa propuesta?
“Porque es el único camino para resolver la profunda crisis en que está sumida la Justicia en Colombia. La Corte Constitucional le arrebató al Congreso la llave para hacer estas reformas y queda claro que después de 46 intentos de reforma frustrados en el Congreso no hay otra salida”.
¿Aceptaría que el PL, sin hacer consulta, avale a alguno de sus precandidatos?
“No, de ninguna manera. Eso si sería la peor traición a los ideales liberales”.
¿Haría una coalición con Marta Lucía Ramírez o Alejandro Ordóñez, que tienen un discurso parecido al suyo en aborto, ideología de género y adopción gay?
“Me encantaría que ellos y otros dirigentes del país me acompañaran en eso y otras causas también definitivas para el futuro de Colombia, como las reformas económicas y sociales hacia una sociedad justa o como, por ejemplo, que me acompañaran en la lucha contra la corrupción que he venido dando hace muchos años”.
¿Si fuera presidenta, estaría impedida para rechazar la unión de personas del mismo sexo, sabiendo que hoy es un derecho?
“Percibo en el tono de su pregunta la injusta intención de hacerme pasar como homófoba, no lo he sido, no lo soy, no lo seré jamás. Como jurista y como profesora de Derecho Constitucional entiendo el sentido de los derechos fundamentales. Jamás puede ser alguien discriminado por sus convicciones políticas, raza, religión o por su orientación sexual. En este orden de ideas, jamás me declararía impedida en la defensa de los derechos fundamentales”.
¿Cuál es su principal propuesta para combatir la corrupción? ¿Qué opina del referendo de los Verdes?
“La Consulta Popular de los Verdes es mentirosa y superficial. De las siete propuestas cuatro ya están consagradas en nuestra legislación, como la de la obligación para los funcionarios públicos de presentar su declaración de bienes y rentas, la de rendir cuentas de su gestión, la prohibición de detención domiciliaria para los corruptos. O sea, no aporta nada. Pero, además, mienten cuando le prometen a los ciudadanos que por esa consulta se van a limitar las veces que puede un ciudadano ser miembro de una corporación pública, eso requiere reforma constitucional y está prohibido reformar la Constitución a través de una consulta popular. El limitar el salario de los congresistas es una propuesta que puede ser ética y justa pero no es una manera de combatir la corrupción”.
¿Cuál es su propuesta para la educación y la ciencia?
“Ahora que en educación básica y media se ha alcanzado una muy satisfactoria ampliación de la cobertura, el tema fundamental es la calidad. Hay que reflexionar sobre el sentido de nuestra educación, su calidad y pertinencia. ¿Contribuye nuestro sistema a formar buenos ciudadanos? ¿Ayuda nuestra educación a encontrar el sentido de la vida con mayúscula y a edificar hombres y mujeres libres y felices? Eso es de la esencia. De otra parte, Colombia debe comprometerse decididamente con ampliar la cobertura de la educación superior pública. Hoy las universidades privadas están entre las más caras del mundo en relación con nuestro ingreso per capita. Si nuestros jóvenes en sus regiones no tienen la posibilidad de acceder, por insuficiencia de cupos, a una educación pública superior de calidad nunca podremos romper el espinazo de la profunda desigualdad social”.
¿Haría una nueva reforma tributaria?
“Por supuesto. Al país se le debe por irresponsabilidad y cortoplacismo de los últimos gobiernos una reforma tributaria estructural, que elimine el reguero de beneficios, exenciones y deducciones de nuestro sistema impositivo, que construya un modelo progresivo que lleve a pagar más a quien gane más y no descanse prioritariamente en el IVA que siempre golpea más a las clases medias y pobres. Hay que construir lo que hasta ahora no se ha querido un sistema impositivo que permita, como debe ser, que el Estado a través de los impuestos asuma el papel de redistribuidor del ingreso de la sociedad”.
