La asistencia también creció. Cosecharte recibió 130.529 visitantes en 2026 , un aumento del 64,2 % frente a los 79.000 registrados en 2025. El domingo, con 35.500 asistentes, se vivió una de las jornadas de mayor afluencia a un evento, en la historia de Boyacá. Detrás de estas cifras hay historias de trabajo, tradición y emprendimiento. Por ejemplo, Nidia Caro, cocinera y portadora de tradición, contó que vendió más de 4.000 arepas boyacenses; Che Capo, con sus choripanes artesanales, superó las 3.000 unidades vendidas. El chef Giorgio Pario reportó la venta de 600 libras de queso y agradeció el espacio para comercializar sus productos. El campo y los negocios locales también fueron protagonistas Cosecharte abrió oportunidades comerciales para distintos sectores. Frente a 2025, las ventas de artesanías crecieron 401,8 %; las de esmeraldas, 227,1 %; maridaje, 88,1 %; la Licorera de Boyacá, 83,1 %; gastronomía, 19,6 %; emprendimientos, 16,1 %, y agroindustria, 9,5 %. En este último sector, campesinos y agroindustriales vendieron $187 millones. El movimiento también se sintió fuera de la feria. Durante los seis días de Cosecharte, se estima que circularon $3.000 millones en la economía de Tunja incluyendo al transporte público, comercio aledaño, restaurantes y tiendas. Además, la feria generó 1.100 empleos temporales. Durante la semana del FICC se movilizaron 746.121 vehículos por las vías de Boyacá, un 14 % más que en el mismo periodo de 2025. Satena reportó ocupación del 100 % en sus vuelos desde y hacia el aeropuerto Juan José Rondón de Paipa. Fueron días en los que la cultura campesina se puso de moda en Colombia.
