Durante la entrega de cuatro centros de acopio de cacao en los departamentos de Boyacá y Arauca, el presidente Gustavo Petro hizo un fuerte llamado a acelerar la agroindustrialización y comercialización del cacao colombiano, así como a reestructurar las prioridades de inversión pública, en especial en infraestructura vial y educación.
El mandatario destacó la necesidad urgente de avanzar en la construcción de la carretera de La Soberanía, clave para dinamizar la economía agrícola de la región. “¿Qué hacer con la carretera de la Soberanía si no está presupuestada sino un pedacito cada año?”, cuestionó Petro. Como alternativas, propuso un modelo de financiación con vigencias futuras o destinar recursos no ejecutados de megaproyectos viales 4G y 5G hacia las llamadas “Carreteras de la Paz”.
“Primero las vías campesinas, segundo las vías de la paz, y de últimas, las vías del business (dobles calzadas)”, subrayó, reiterando su enfoque de inversión con sentido social.
Durante el evento ‘Camino a la industrialización del cacao’, el jefe de Estado enfatizó tres ingredientes clave para que el cacao colombiano tenga proyección internacional: capital, asociatividad y conocimiento. Criticó el acceso limitado a créditos por parte del Banco Agrario y llamó a una inversión audaz: “¿Las máquinas valen 5 mil millones? Pues son 5 mil millones que se necesitan”.
Asimismo, resaltó el papel del cooperativismo como motor de desarrollo rural y abogó por una articulación efectiva con entidades como el ICA y Agrosavia para mejorar la calidad del producto. “Si se le quita el cadmio a la tierra, el chocolate que se haga en Arauca puede exportarse hasta París y Pekín”, afirmó.
Por otro lado, Petro expresó su preocupación por la falta de resultados visibles tras el aumento del presupuesto para educación. A pesar de que los recursos pasaron de $32 a $46 billones desde 2022, el número de docentes apenas creció de 321 mil a 338 mil. “¿Dónde está la plata de la educación?”, preguntó el mandatario, instando a una mayor vigilancia ciudadana sobre el destino de los recursos públicos.
El presidente anunció que en 2025 el presupuesto para educación alcanzará los $82 billones, pero advirtió que de nada sirve si no se traduce en más maestros y mejor calidad educativa. También responsabilizó a algunas administraciones locales por no hacer efectivos los nombramientos, pese a contar con los recursos.
Finalmente, Petro insistió en que la ciudadanía debe actuar como veedora activa del gasto público, especialmente en sectores tan sensibles como la educación y el desarrollo rural.
